Giselle

Una historia de amor en un marco sobrenatural Vuelve el ballet Giselle, la esencia del romanticismo

Presentimiento, amor, tragedia, locura, muerte e inmaterialidad. Un entorno, por un lado ingenuo, aldeano, y sentimental, y por otro, sobrenatural. Son los ingredientes precisos para que una obra dancística se convierta en una muestra romántica a todas luces.
Si hay algo que caracteriza a parte del ballet del Romanticismo es, justamente, la mezcla de humanidad y sobrenaturalidad. Fue La Sílfide la que en 1832 inauguró este período, inspirando cambios en la temática, estilo, técnica y vestuario -y puso de moda el tutú blanco- del que no quedaron ajenos ni autores ni obras.
Entre ellas, claramente Giselle, nacida del embelesamiento del crítico de danza y poeta Theophile Gautier -quien acuñó la famosa frase "arte por amor al arte" y se anticipó al trabajo de coreógrafos como Fokine- por la bailarina Carlota Grisi, quien solicitó a la Opera de París la creación de esta obra. La música recayó en las manos del compositor Adolphe Adam -quien a su vez introdujo por primera vez el leitmotiv (melodía que caracteriza a un personaje o situación, reiterándose a lo largo de la obra) en el ballet-, y la coreografía en Jean Coralli y Jules Perrot. El ballet se estrenó el 28 de junio de 1841, obviamente, con Carlota Grisi como protagonista.

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