Renovación de la danza clásica
Ya es momento de darle importancia a la bailarina clásica, que hasta entonces solo realizaba papeles secundarios. Se muestra con el tutú, las mallas y las puntas, para ser más «aérea».
El ballet La sílfide (1832) marcó el punto de inflexión más importante del siglo.
La alianza franco-rusa de la danza clásica dio lugar a grandes maravillas: Marius Petipa (francés que pasó gran parte de su vida en Rusia) inventó las mayores obras de arte de la danza clásica: El Lago de los Cisnes, La Bella Durmiente, La Bayadère, El Cascanueces… Todas constituyen obras que sirven de base para el ballet de hoy en día.
De hecho, actualmente, aunque la danza clásica siga siendo la escuela del rigor y la disciplina, aspira a modernizarse gracias a los coreógrafos como Maurice Béjart, Benjamin Millepied, Pina Baush

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